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La disfagia: un problema frecuente que afecta a la calidad de vida y exige un diagnóstico temprano

12/12/2025


Con motivo del Día Mundial de la Disfagia, que se celebra cada 12 de diciembre, diversos expertos en Endocrinología y Nutrición recuerdan la alta prevalencia de esta alteración de la deglución y la importancia de detectarla cuanto antes para evitar complicaciones graves como desnutrición, deshidratación o infecciones respiratorias.

La disfagia afecta aproximadamente al 8% de la población mundial, y en España se estima que la padece el 5,6% de los adultos. Su incidencia aumenta con la edad y con determinadas enfermedades, llegando a alcanzar cifras superiores en pacientes hospitalizados, especialmente en unidades geriátricas y servicios de neurología.

¿Qué es la disfagia?

La disfagia es la dificultad para trasladar el alimento desde la boca hasta el estómago. Puede ser:

  • Orofaringea, la más frecuente (casi el 80% de los casos)

  • Esofágica, asociada a alteraciones en el esófago

Sus causas pueden ser neurológicas, estructurales o musculares. Es habitual en personas con ictus, párkinson, ELA o tras cirugías de cabeza y cuello.

Signos de alerta

Es importante sospechar disfagia cuando la persona:

  • Tose al comer o beber

  • Cambia la calidad de la voz durante la ingesta

  • Presenta disminución del oxígeno

  • Tiene dificultad para mantener el bolo alimenticio en la boca

  • Babea o no puede realizar un sello labial adecuado

  • Requiere varias degluciones para tragar

  • Presenta infecciones respiratorias recurrentes

  • Se deshidrata o muestra signos de desnutrición

Consecuencias clínicas y sociales

Además de las complicaciones médicas, como la neumonía aspirativa —una de las más temidas, con una mortalidad elevada—, la disfagia tiene un gran impacto en la calidad de vida. Muchos pacientes ven limitada su participación en comidas familiares o sociales, lo que puede conducir a aislamiento, ansiedad y pérdida del disfrute asociado a la alimentación.

Las personas mayores requieren una atención especial: entre el 10% y el 30% de los mayores de 65 años presenta algún grado de disfagia, cifra que supera el 80% en mayores de 80 años.

Tratamiento y estrategias de intervención

El abordaje de la disfagia combina medidas compensatorias y rehabilitadoras, como:

  • Adaptación de texturas y uso de espesantes

  • Hidratación con aguas gelificadas

  • Posturas seguras durante la ingesta

  • Higiene oral estricta

  • Rehabilitación muscular y ejercicios de deglución

  • Supervisión y apoyo del cuidador

  • Uso de menaje adaptado

Cuando la alimentación oral no es segura o existe riesgo de desnutrición o sarcopenia, se precisa intervención nutricional especializada.

Un abordaje multidisciplinar imprescindible

La gestión adecuada de la disfagia requiere la colaboración de numerosos profesionales: endocrinólogos, logopedas, otorrinolaringólogos, geriatras, rehabilitadores, digestólogos, neurólogos y oncólogos.

Iniciativas como la International Dysphagia Diet Standardisation Initiative (IDDSI) han supuesto un gran avance al establecer criterios internacionales para texturas y viscosidades que mejoran la seguridad en la alimentación. Además, la gastronomía molecular y la rehabilitación neuromoduladora están abriendo nuevas posibilidades terapéuticas.

Sin embargo, el gran reto sigue siendo la implantación de estas herramientas en hospitales, residencias y hogares, así como la formación continua de cuidadores y profesionales. El objetivo final es claro: mejorar la calidad de vida del paciente, reducir complicaciones y garantizar una nutrición segura y eficaz.

Publicado en : Cuidado corporal, Alimentacion

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